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El Presupuesto General del Estado se ha multiplicado por 4.74 veces desde el año 2004 hasta la propuesta del 2018

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El Presupuesto General del Estado se ha multiplicado por 4.74 veces desde el año 2004 hasta la propuesta del 2018

Desde el 2004 hasta la fecha, el tamaño de la economía dominicana se ha multiplicado por 2.18 veces y el del Presupuesto General del Estado por 4.74 veces, este último medido por el volumen del gasto.

En ese período, que corresponde a los 13 años de gobiernos consecutivos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), se ha producido el mayor volumen de la expansión que ha tenido la economía dominicana a partir del año 1960.

En su libro “El Gran Cambio”, el historiador e investigador Frank Moya Pons analiza la transformación y expansión de la producción nacional, compuesta para el año 1960 por un producto interno bruto real valorado en US$790 millones (aproximadamente US$737 millones en términos nominales) y compuesto de una estrecha gama de productos integrada esencialmente por azúcar, café, cacao, tabaco y bauxita, a una economía ahora más diversificada, con sectores como zonas francas, turismo, sector financiero con una gran ponderación en el PIB y en la generación de empleos.

En el período comprendido entre 2004 y 2017, el índice general de precios (IPC) – descrito por Moya Pons como uno de los costos del crecimiento—registra un aumento acumulado de un 90.09%, para una inflación promedio anual de 6.43%, nivel muy influenciado por el comportamiento del año 2004, cuando se contabilizó un 28.78%, fruto del impacto de la crisis bancaria del 2003.

La producción nacional del 2004, a precios corrientes, acumuló un valor agregado de US$23,186.6 millones y según estimaciones preliminares, para el 2017 cerraría en US$73,770 millones. Entre el 2004 y el 2017 el producto interno bruto (PIB) se expandió en un 218%. El monto proyectado como cierre indica que del 2004 al 2017 se le agregaron a la producción nacional US$50,583.4 millones.

El presupuesto en el 2004 era por RD$121,097 millones y para el 2017 había subido a RD$624,407 millones.

El PIB per cápita
El PIB per cápita, que es la razón de dividir el PIB nominal entre la población total, aumentó en ese período en US$4,494.3, al pasar de US$2,617.7 en el 2004 a US$7,112. Por esa evolución la República Dominicana fue colocada en la categoría de países de ingresos medios, perdiendo así la posibilidad de recibir cooperaciones concesionales de parte de organismos multilaterales. En 1950, según indica el historiador Moya Pons, República Dominicana tenía el producto por habitantes más bajo del Continente, y ya para el 2005 había superado al de países como Jamaica, Ecuador, Paraguay, El Salvador, Bolivia, Cuba, Honduras, Nicaragua y Haití.

De acuerdo con Moya Pons, el crecimiento económico dominicano de los últimos 50 años fue motorizado por la aplicación de políticas destinadas a desarrollar la infraestructura productiva del país. Y cita que entre 1966 y 1978 el Estado dominicano hizo mucho énfasis en un programa de austeridad fiscal y manejo ortodoxo de la política monetaria, que le permitió realizar ahorros para desarrollar numerosas obras públicas destinadas a estimular la producción.

“El Estado fomentó la industrialización de sustitución de importaciones, construyó presas, numerosos acueductos rurales y canales de riego. Abrió cientos de nuevos caminos vecinales para facilitar la salida de productos agropecuarios. Construyó carreteras, aeropuertos, edificios públicos, calles y bulevares en las principales ciudades del país. Protegió la inversión extranjera en el sector minero y en el turismo. Acentuó los programas de reforma agraria y colonización de nuevas tierras que fueron incorporadas a la producción. Promovió, asimismo, la apertura de zonas francas para la exportación”, dice el libro.

Cambio
Desde el nuevo siglo, la economía dominicana, cosechando las reformas y apertura de los años 90, ha estado reflejando altos niveles de crecimiento, con excepción del 2003, cuando hubo un decrecimiento causado por la crisis financiera de ese año, originada por la quiebra de varios bancos comerciales.

A partir del 2004, año durante el cual, en agosto, retornó a la Administración del Estado el PLD con el segundo Gobierno del doctor Leonel Fernández, el PIB inició un lapso de alta expansión de la producción nacional, y un fuerte empuje al Presupuesto General del Estado.

El modelo de obras públicas varió. El transporte fue la actividad que mayor interés concitó y el Gobierno se embarcó en la construcción del Metro de Santo Domingo, con el cual el sector construcción, y sus actividades vinculadas, fue reactivado e importantizado dentro de los componentes del PIB. El presidente Fernández dejó concluidas la primera y la segunda línea. El presidente Danilo Medina, que asumió en agosto del 2012 y se reeligió en el 2016, inició la construcción de la línea 2B, que no ha sido concluida. Posteriormente comenzó la construcción del Teleférico de Santo Domingo, una obra complementaria al Metro.

Ambas infraestructuras están llamadas a mejorar el transporte público, un servicio en el cual se acusa un déficit histórico. El Metro moviliza al día 250 mil pasajeros, y se proyecta que el Teleférico transporte unas 96,000 personas al día, cuando esté en operación. Con el Metro y el Teleférico en operación plena, se estima que mejore el tránsito vehicular en el Gran Santo Domingo, zona que concentra el grueso del parque vehicular, que en el 2004 estaba compuesto por 1, 746,756 unidades y al 2016 había alcanzado 3,854,038. En el 2004 el 44.01% del parque estaba compuesto por motocicletas y en el 2016 la proporción subió a 54.4%.

La mayor obra de infraestructura iniciada por los gobiernos del PLD es la termoeléctrica Punta Catalina, a un costo de US$2,045 millones, y que el Gobierno espera terminar este año. Iniciada en el 2013, la planta adicionará 720 megavatios de energía al sistema, generados a carbón. Se espera que su operación abarate el costo de generación.

Otras actividades en las que los gobiernos sucedidos desde el 2004 han dejado sus sellos han sido las infraestructuras para el desarrollo del turismo, actividad que emplea más de 150 mil personas y genera ya US$6,000 millones, el mayor volumen de ingresos aportado por una sola actividad económica.

Las autovías y carreteras que comunican a los polos turísticos han dado un impulso a esa industria sin chimeneas, que ya es uno de los principales motores que mueve el PIB, y atrae unos 6.0 millones de visitantes anuales. El Gobierno se propuso la meta de que en un período de 10 años captaría 10 millones de visitantes, anualmente. Es una actividad que atrae inversión extranjera, mayormente europea.

El sector zonas francas, otro de los nuevos pilares del crecimiento, también está en un proceso expansivo, con una marcada diversificación. Genera más del 60% de las exportaciones dominicanas, que actualmente alcanzaron la cifra de US$10,000 millones. Las zonas francas emplean alrededor de 170 mil personas, y representan el principal enlace de comercio con los Estados Unidos. l

Retos de la economía

El acelerado crecimiento económico de la República en tan corto tiempo apenas ha atenuado la pobreza y el desempleo. La proporción de dominicanos que viven en condición de pobreza sobrepasa el 30%, aunque antes de 2012 el nivel de pobreza alcanzaba 42%. En cuanto al gasto social, se estima que continúa bajo en comparación con el resto de la región. En promedio, el gasto total ronda un 2,2%, cuando el promedio regional es de 3,7%. Aunque el gasto en Educación tuvo un consistente aumento, desde 2012, un 4% del PIB.

Para el 2016 la tasa de desempleo de la economía dominicana fue de 14.4 por ciento, pese al alto crecimiento económico y a que la tasa promedio en la región ronda el 7.6 por ciento.

Son estos los grandes retos de la economía de mayor crecimiento constante en la región en los últimos años.

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