Hay gente que dice que soy tonta, pero perdoné porque soy humana

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  • RTVE.es entrevista a esta joven que perdonó a su agresor
  • Publica ahora un libro, Ojo por ojo (Planeta), en el que relata su tragedia

revista ojo por ojo de amenehSus ojos todavía derraman lágrimas cuando recuerda aquel trágico día en que, yendo a la universidad, un hombre le roció ácido sulfúrico –ella se negó a casarse con él– en la cara y en parte de su cuerpo. Llorar es lo único que pueden hacer, porque, a partir de aquella brutal agresión, Ameneh se quedó sin vista y sin rostro.

Ocho años después de aquel suceso, esta joven iraní ha decidido contar su experiencia en un libro. Ojo por Ojo (Planeta) narra la historia de una persona a la que arrebataron su identidad pero, que a pesar de ello, ha perdonado al que se la arrancó. Un ejemplo de fortaleza, de bondad y de perdón.

Con 34 años cumplidos y diecinueve operaciones –tres de piel y dieciséis de ojos– después de la tragedia, Ameneh llega a Torrespaña alegre, aunque un poco cansada –reconoce–, para contarnos los detalles de su valiente historia.

– ¿Cómo te encuentras?

Bien, estoy bien. Vivo en Barcelona desde hace unos años y me encuentro muy a gusto. La gente dice muchas cosas de los catalanes, pero yo me encuentro bien allí.

ameneh

“Mi alma está sana, aunque no mi cuerpo”

– Pero ¿cómo estás de salud? ¿Has logrado olvidar aquel trágico día o aún luchas por borrarlo de tu cabeza?

No tengo buena salud (Ameneh tose y tose, hasta que se le pasa, después de unos minutos). Siempre tengo algo. Hace unas semanas estuve 14 días sin dormir… Mi cuerpo no quedó bien después de aquel día. Me cuesta respirar, tengo dolores de estómago… Pero mi alma está sana. Y eso es importante.

– Ameneh, ¿por qué decidiste el verano pasado perdonar al hombre que roció tu rostro con ácido sulfúrico?

Porque yo lo que quiero es que la gente esté bien educada pero que, sobre todo, piense. Que piense en el sufrimiento que puede ocasionar a los demás haciendo cosas de este tipo. Yo estoy segura de que este hombre, mientras estaba en la cárcel esperando la ejecución de la Ley del Talión, cerraba los ojos y se daba cuenta de cómo me había dejado a mí, sin ojos, sin vista. Por eso yo le perdoné, porque aspiro a que el mundo recapacite. Es verdad que poco después de me echara ácido en la cara y en las manos pedí la Ley del Talión. Pero yo estaba segura ya entonces de que no la iba a aplicar. Porque soy humana. No puedo hacerle eso a nadie.

– ¿Él salió de la cárcel?

Sí, está libre desde el mes de septiembre, después de siete años preso, pero no ha pagado nada de lo que yo pedí.

– ¿Has pedido una indemnización?

Sí, perdoné y no quise que le quemaran la cara con ácido sulfúrico, pero yo necesito dinero para vivir. Así que a cambio pedí 150.000 euros, pero él no paga.

– ¿Por qué has querido escribir este libro?

Porque he sufrido muchísimo y porque se han dicho muchas mentiras sobre mí. Quería aclarar las cosas.

– ¿Te ha servido para pasar página, para olvidar lo que te ocurrió?

Sí, en cierto modo sí. Ahora estoy más tranquila.

“Perdí mi cara y mis ojos, pero he aprendido mucho”

– ¿En qué has cambiado después de aquel día?

Pues ahora soy más fuerte que antes. Perdí mis ojos y mi cara, pero aprendo cosas que la gente normal no aprende.

– Ponme un ejemplo.

Cuando se va la luz en una habitación, por poner un ejemplo, la gente para de hacer lo que está haciendo en ese momento. Yo , en cambio, sigo tan tranquila. Y cuando tengo un problema, no lo aparco, sino que lo afronto y lo intento arreglar. Así es mejor. Además, tengo mucho menos miedo a las cosas, porque sé que siempre hay una puerta abierta. Ahora necesito continuar viviendo, y no tengo trabajo, así que espero que este libro me ayude.

– ¿Cómo lograste que te trataran en Barcelona?

En Irán los médicos no podían hacer mucho por mí, así que me aconsejaron que fuera a Barcelona.

– ¿Y te ayudó económicamente alguien?

Sí, mucha gente, porque pusimos anuncios en periódicos. Y el presidente de Irán me dio 15.000 euros para las operaciones.

– ¿Hablas de Mahmud Amadineyad?

No, no, del anterior, Mohammad Jatamí. Pero Amadineyad, después de mi perdón, también me dio 35.000 euros para las posteriores operaciones a las que me tuve que someter.

– Al final del relato concluyes que la lucha por la humanidad la gana quien perdona, no quien destruye. ¿No crees que hay pocos ganadores?

No lo sé, pero sí sé que ganas más perdonando. Hay gente en Irán que dice que soy una chica tonta, pero mi idea, tal vez mi ideal, es la de perdonar.

– También dices en el libro que son las personas que han pasado por momentos difíciles las que saben valorar el lado bonito de la vida. ¿Ves la vida más bella ahora?

No es que la vea más bella, pero reconozco que no está mal.

“Podré recuperar el 20% de la vista”

– ¿Sigues teniendo esperanzas de recobrar algo de vista?

Sí, mi médico dice que podré recobrar el 20% de la vista. Con 20.000 euros podrían arreglar mi ojo izquierdo: ponerme un párpado, una córnea y una retina. Pero sólo vería un 20%.

– Un 20% está muy bien, Ameneh…

¿Tú crees? No lo sé. ¿Te podría ver a ti?

– Claro que sí, y seguro que mucho más guapa de lo que soy, lo cual será muy positivo para ti y también para mí.

(Ameneh suelta una sonora carcajada)

– ¿No te queda nada de rencor, de amargura?

¡No! No tengo. Había veces que me enfadaba con mi hermana, porque al principio pensaba que yo no podía hacer nada. No se daba cuenta de que puedo hacer un montón de cosas. Puedo lavarme, puedo planchar, cocinar, limpiar. Lo único que no puedo hacer es ver.
Hasta puedo salir yo sola a lugares que conozco.

– ¿Has vuelto a tener contacto con Mayid desde que le perdonaste?

No. Él y su familia quieren pagarme la indemnización yéndome yo a vivir con ellos a su piso. ¡Están locos!

“Mayid quiere que me vaya a vivir a su piso”

– ¿Volverás a Irán algún día?

El 12 de abril iré porque tengo que arreglar unos papeles en el juzgado. Pero a vivir de forma permanente no quiero. Hay hombres que se quieren casar conmigo, pero me tendría que ir a vivir allí. Y no quiero volver.

– ¿Crees que es acertado que un país mantenga, a día de hoy, la Ley del Talión?

Sí. Piensa que la Ley del Talión no es completa. A mí él me quitó los ojos, las manos y la cara. Si se le aplicara a él la misma ley, sólo le quitarían los dos ojos.

– ¿Y eso por qué?

Porque la mujer en Irán vale la mitad que un hombre.

– ¿Alguien te pidió que le perdonaras?

Sí, a mis médicos les dije que quería perdonarle y les pedí su opinión. Ellos me animaron a que lo hiciera.

Por RTVE.es

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