JOVEN LE ESCRIBE CARTA A LEONEL FERNÁNDEZ, ME CAMBIASTE LA VIDA, NUNCA NOS DEFRAUDES

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Dr. Leonel Fernández, mediante está carta pública he decidido expresar muchas cosas sobre este humilde joven de un barrio de Santo Domingo Norte que nunca le he dicho, aunque he tenido infinidad de oportunidades para hacerlo.

Ciertamente usted cambió mi vida, desde muy niño la admiración que mi madre sentía por usted me fue transmitida. Recuerdo lo emocionado que me sentía al ver los spot publicitarios suyos durante la campaña electoral del 2004, y cuando en uno de sus recorridos a Santo Domingo Norte, siendo yo a penas un niño me subía en mi bicicleta, le ataba una bandera del PLD y pedaleaba hasta la esquina de mi calle donde usted pasaría en caravana, con la esperanza de verlo aunque fuere a lo lejos.

 

Mi admiración era tan grande por aquel entonces, que al día siguiente en la escuela tenía el atrevimiento de alardear de que usted era mi amigo, que pasó por mi casa y que me saludó. De hecho, decía a mi mamá, amigos y maestros que de grande sería igual que usted.

Con el tiempo, al llegar a la adolescencia mis prioridades empezaron a cambiar, pues sólo pensaba en ir a fiestas, ”coros” en las esquinas, enamorarme, me saltaba las clases, no entregaba los deberes, en fin, era una especie de rey de los pasillos en la escuela, y supongo que aún hay maestros míos a la espera que les entregue algún cuaderno para corregir las tareas. Como notará, hacía muchas travesuras, al punto de que incluso me hice un piercing en el labio (mi madre casi me arranca el labio al enterarse), y probé hooka a escondidas.

 

Sin embargo, aunque mis prioridades habían cambiado respecto a mi niñez, ese viejo sentimiento que tenía desde de ser cómo usted permanecía latente en mi interior, por lo que siempre daba seguimiento a su trabajo, y lo comentaba con mis compañeros de aula y los maestros. Esa admiración me generó en ocasiones enemistades con jóvenes, cuyos padres eran de otras tendencias políticas.

Aún recuerdo que por esos años, producto de mi mala conducta, en el 3er año del bachillerato me expulsaron del politécnico donde estudiaba, y me pasaron a la modalidad general en el liceo. Al iniciar el 4to año del bachillerato, un maestro me preguntó: ¿Si admiras tanto a Leonel Fernández, por qué no actúas cómo él? Eso bastó para que me convenciere de empezar un nuevo ciclo en mi vida, donde el joven inquieto y travieso quedó en el pasado.

 

En lo adelante, mejoré significativamente mis calificaciones, tratando de ser cómo usted. Me volví un alumno de excelencia, me integré al programa de los MUN’s, donde participé en competencias distritales, regionales, nacionales e internacionales, logrando obtener en México importantes reconocimientos que enaltecieron a la República Dominicana.

Durante esa etapa mi vida, la única obra literaria que había leído era “Over”, de la autoría de Marrero Aristy, cuya lectura equivalía al 30% del examen final de 2do de bachillerato. No obstante, en mi afán de ser igual que usted nació mi amor por la lectura, hoy día leer y escribir son de mis mayores pasiones.

Ciertamente empecé otra etapa, la de mi acercamiento a usted, pues había tenido la oportunidad de verle siempre a lo lejos, en actividades académicas, en eventos proselitista, pero sería un 26 de diciembre del 2014, dónde pude estrechar su mano por primera vez, en los acostumbrados saludos por motivo a su cumpleaños. Aquel momento fue algo indescriptible, pues se me hacia dificil creer que mi paradigma a seguir me había saludado.

 

Recuerdo que le dije mi nombre varias veces ahí, con la esperanza de que al volverlo a ver un día usted pudiese recordarlo, y llamarme por mi nombre, lo que significaría para mí el mayor orgullo. Ese día quedó pactado un compromiso de lealtad eterna, desinteresada e inquebrantable, incluso después de ahí mis amigos me apodaron como “el hijo de Leonel”, y no le niego que más de una vez me pregunté si era por el similar tamaño de nuestras narices…

Presidente, durante estos años que he tenido la gran oportunidad de trabajar muy de cerca con usted, desde la Juventud del PLD, Colectivo Leonelista, y ahora dirigiendo la Dirección de Primer Voto de IMPULSA, he aprendido que debemos asumir causas en lugar de aspirar a los cargos, ya que abrazar una causa nos lleva a transformar a través de lo segundo. Es por ello que cuando entendí qué, “el precio de desentenderse de la política, es ser gobernado por los peores hombres”, por lo que asumí la causa de que los jóvenes no paguemos ese precio, lo que me ha convertido en el aspirante más joven a un cargo electivo en la República Dominicana, motivando así las aspiraciones de cientos de jóvenes, no sólo en mi circunscripción, sino también en todo el país.

El Domingo 05 de mayo, al ver todo el entusiasmo con el cual el pueblo y en especial los jóvenes dimos gran respaldo a la presentación de  los 2 millones de firmas, fue más que evidente que en mayo del 2020 vamos a darle una vez más la oportunidad de dirigir los destinos de la nación, es por eso que le pido que por favor, nunca nos falle, siga cambiando la vida de los jóvenes dominicanos.

Con afecto, su amigo, Alonso Ledesma

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