SANTO DOMINGO. Freddy Carrión, padre del adolescente asesinado, Fernelis Carrión Saviñón, de 16 años, calificó al sacerdote Elvin Taveras Durán, acusado de asesinar al menor, como “el demonio”.
Luego de conocerse la medida de coerción en la que se dictó un año de prisión preventiva en la cárcel de Najayo, el progenitor del adolescente asesinado gritaba: “¡Es el demonio, un demonio! Ese depravado dizque sacerdote, nunca fue sacerdote, nunca lo ha sido. Nunca estuvo en las cosas de Dios! ¡Con esa sotana por arriba y nunca lo fue, es un demonio!”
Ante esto Marino Zapete se convirtió en la voz pública de muchos de nosotros y de muchos periodistas que pensaban lo mismo, pero que la menos en televisión no los he sentido decir lo que Zapete acaba de expresar.
Zapete primero dice que el señor Carrión sabía de las actividades ilícitas de su hijo, porque el mismo declaró que tenía conocimiento de que el sacerdote le daba dinero y que este le había matado a su hijo porque estaba celoso por la foto de una novia de su hijo, lo que indica que no estaba ajeno de lo que sucedía entre su hijo y el sacerdote.
Le dice que no basta con decir que el sacerdote es un demonio, cuando usted sabía lo que estaba pasando y probablemente pudo haberlo evitado.
También Zapete le mada su fuego a la magistrada Olga Diná LLaverias, que dijo que “la confesión de sacerdote por si sola, no es base para un expediente”, Zapete dice que ella tiene razón desde el punto de vista juríco, pero la hace esta pregunta: ¿Y todos los interrogatorios que hace la policía a palos, torturando y golpes sin presencia de nadie y les saca supuestas confesiones que la fiscalía toma como bueno y válido?





