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Omar Rancier sugiere plan de manejo para la histórica calle El Conde

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SANTO DOMINGO. El arquitecto Omar Rancier planteó que es necesario implementar un plan de manejo de la calle El Conde, que la rescate del “marasmo urbano”, haciendo uso de los más elementales instrumentos de planificación y aportando “una buena dosis de voluntad política”.El decano de la Facultad de Arquitectura y Artes de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) se refirió a las calles emblemáticas de la Ciudad Colonial y a los museos en un ciclo de charlas sobre el área, organizado por Protectores de Nuestro Patrimonio Histórico.

El reconocido profesional sugirió entonces que se desarrollen normativas que regulen el uso de la vía y que permitan rescatar el “pathos urbano” que se ha ido perdiendo ante el embate desarrollador de nuevo cuño.

Sugirió que se determinen los usos compatibles con una calle como El Conde, tratando, además de introducir de nuevo la vivienda en la vía.

“Habría que pensar en algún tipo de incentivos fiscales para las tiendas y empresas que se interesen en desarrollar sus proyectos en El Conde, siempre de acuerdo con lo estatuido como plan de manejo y normas de usos, en la Ciudad Colonial y penalizar severamente las propiedades abandonadas, pues no es posible que sigamos permitiendo tener edificios abandonados en una calle como la Calle El Conde”, dijo.

Rancier indicó que debería repensarse la iluminación de la vía, eliminando las luminarias colocadas en el mismo eje, para posibilitar las tradicionales procesiones que se realizaban en El Conde, como señala el arquitecto Eugenio Pérez Montás, al que considera el “último cronista de Indias”.

Además, propuso que se prohíba cubrir las fachadas con materiales nuevos y dijo que es necesario implementar un plan de seguridad ciudadana para El Conde y para toda la Ciudad Colonial de Santo Domingo.

“Hay que trabajar unas normativas especiales para la calle El Conde que contemplen y asuman el valor patrimonial de los edificios modernos y regulen las actuaciones sobre los mismos, si fuese necesario”, dijo.

Previamente, expresó que “entre este alfa y omega”, transcurre una calle El Conde cada día más degradada y, de cierta manera, abandonada a su suerte. “De nuevo nos enfrentamos a la falta de visión de los administradores de la ciudad y de los comerciantes que usan y abusan de El Conde y de la ciudad amurallada, histórica o colonial, como quieran llamarle”, puntualizó.

El Conde y su historia
De acuerdo a la exposición de Rancier, el nombre de la calle honra la memoria de Bernardino de Meneses Bracamonte, conde de Peñalba, gobernador de La Española, quien tuvo una destacada participación en la defensa la ciudad en 1655 ante los ataques de los corsarios ingleses Penn y Venables y a quien se reconoce como el responsable de la construcción de la Puerta de San Genaro, conocida popularmente desde los tiempos de la colonia como “La Puerta de El Conde.La conocida vía, ha explicado Rancier, se extiende por casi exactamente un kilómetro, de este a oeste, dividiendo en dos la almendrada zona de un kilómetro cuadrado de la ciudad histórica.

“Esta importante vía ha tenido diferentes nombres, el primero fue Calle del Clavijo, por un vecino llamado José Clavijo, maestro”, dijo.

Posteriormente, la vía se llamó Calle Real y durante la ocupación francesa fue denominada Calle Imperial. En 1859 se le nombró Calle Separación y es en 1924 cuando adquiere el nombre de El Conde, que mantiene.

La que es “quizás la calle más famosa de la zona colonial, ha sido por años un sitio de compra, paseos y actividades políticas”, indicó el especialista.

“Con un grupo de los más importantes edificios de la primera mitad del siglo XX, El Conde, hoy, luce abandonada y arrabalizada, a pesar de la peatonización que le dio un nuevo sentido urbano en los años 80 del siglo pasado y de los actuales esfuerzos cosméticos del Programa de Fomento al Turismo que, si bien ha rescatado el edifico Saviñón, se ha reducido a pintar las fachadas de las edificaciones”, argumentó Rancier.

Además, agregó: “El aspecto que se tiene de El Conde es el de una calle en proceso de deterioro ambiental. La basura, los malos olores, los locales de dudosa reputación, conviven con tiendas por departamentos, cafés, pocas viviendas y varios fast food, que, dicho sea de paso, están siendo prohibidos en algunos centros históricos por la imagen negativa que aportan”.

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