Puerto Plata.- La vieja máxima jurídica de que: “A confesión de parte, relevo de pruebas”, a quedado de manifiesto en la pretendida  respuesta de un laureado comunicador local a quienes, como este medio, y el autor de esta crónica, han cometido el odioso pecado de cuestionar al aparentemente, intocable Ing. Rafael Silverio Galán, Kuky y el incumpliento de normas en los trabajos de la puntilla .

 

En efecto mientras por un lado el comunicador de marras que tiene al menos 3 tres cheques de entidades públicas, acusa a quienes cuestionan el manejo del tema de la puntilla, de bajezas, de fariseos y de actuar por un ánimo de “envidia, odio, chantaje, retaliación y de otros bajos instintos.”

 

Acusa a los críticos del ingeniero de estar: “escribiendo perversidades, sus lenguas al hablar, destilando un veneno más mortífero que el de una serpiente mamba negra”.

 

Sin embargo es el mismo personaje que escribe un artículo en el que, se refiere a las lecciones aprendidas por su defendido, el Ayuntamiento y Turismo de la situación de la puntilla, admitiendo que se debe indagar sobre los requisitos legales de esas construcciones, o sobre la existencia de monumentos y otras cosas sobre las cuales existan normativas.

Como si no fuera suficiente el experto comunicador y abogado destaca que: “Los ayuntamientos no deben permitir, sin importar la naturaleza del proyecto ni sea el propietario de la obra, que se cumplan, de manera rigurosa, con todos los requisitos que tienen que ver con sus competencias, de manera que cuando una obra sea iniciada, no haya que detenerla, por incumplimiento de alguna normativa.”

“Si se hubiesen dado todos los pasos que imponen las leyes 95-11 y 176-07, el ministerio de Turismo, el Cabildo ni la Constructora Kuky Silverio no hubiesen sido cuestionados por nadie y el Parque de la Puntilla del Malecón de Puerto Plata, se estuviera ejecutando sin ningún tipo de oposición ni de escollo.” Concluye el preclaro ciudadano.

Como se puede observar en su propio escrito se admite el incumplimiento de normas y preceptos legales, ante lo cual cabría preguntarse: si el pedir que se cumpla la ley es un acto deleznable o de bajeza? si reclamar que se obtengan los permisos correspondientes es una acción negativa en sí misma Y, si reclamar que la ciudadanía esté debidamente informada sobre los alcances de un proyecto determinado representa una acción venenosa.

En los tiempos actuales, en que una gran parte de los gobiernos del mundo han hecho aprobar leyes para el libre acceso a la información pública, incluyendo a la República Dominicana, resulta insólito que se repute pecaminoso el que se le pida a las beneficiaros de obras gubernamentales dar a conocer los alcances de las mismas, en especial cuando implican cambios radicales en el trazado de vías que, como la avenida del malecón, son un atractivo más de la ciudad. Lo menos que merece la ciudadanía es estar enterados de los alcances del proyecto antes de su puesta en marcha.

En otra de las publicaciones hechas para dar cobertura a su labor de relaciones públicas de la empresa responsable de los trabajos, pretende dar cátedras del significado del término malecón acogiendo sólo la primera de sus acepciones.

El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua consigna tres acepciones para el término, la última de las cuales es la que es de uso común para los residentes del Cuba y Ecuador como dice el RAE, en su edición digital y, decimos nosotros, también en República Dominicana:

malecón.

(De or. inc.).

1. m. Murallón o terraplén que se hace para defenderse de las aguas.

2. m. rompeolas (? dique avanzado en el mar).

3. m. Cuba y Ec. Paseo que corre paralelo a la orilla del mar o de un río.

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Pregunte cualquiera, a un dominicano común, qué entiende por malecón? y se dará cuenta que se refiere a avenida, paseo que corre paralelo a la orilla del mar, en este país ni siquiera se da ese término, de modo regular a un paseo a orillas de río, hasta el punto de que muchos califican el de Santiago de riocón, en lugar de malecón.

La pretendida intención de la crónica en cuestión de dar un matiz distinto a una realidad de a puño, que nadie había explicado hasta que lo hizo Ultimo Diario, de que el proyecto implica cortar el malecón como tal, avenida o bulevar que corre paralelo a la orilla del mar, según el uso común en República Dominicana, país donde se escribe este artículo, para dar paso a un parque o área peatonal, que podría ser tan atractiva o más que la existente, pero que, se reitera, no había sido explicada como tal a la ciudadanía.

Sobre las aptitudes sesgadas de solo cuestionar cosas o acciones cuando los responsables no tienen vínculos o no les favorecen, es un argumento que resbala en este medio, que asume con responsabilidad sus argumentos a diferencia del autor de las crónicas de marras, maestro en esas lides.

puntilla 11POR: ULTIMODIARIO.COM

 

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