chapo(CNN en Español)– Dos minutos bastaron para que Joaquín el Chapo Guzmán, vulnerara el penal del Altiplano, una de las prisiones más importantes de México,  que hospeda personajes de alta peligrosidad como Edgar Valdés Villarreal, La Barbie; Héctor Beltrán Leyva, El H; Omar Treviño Morales, el Z-42, y más recientemente Servando Gómez, La Tuta, por solo mencionar algunos. Hay también viejos habitantes como el secuestrador Daniel Arizmendi, el Mochaorejas y Mario Aburto, el asesino solitario del Luis Donaldo Colosio.

Todos ellos representan una clase especial en nuestro país. Son criminalres que se han convertido en mitos por la estela de sangre y dolor que han dejado a su paso. Representan el México oscuro que parece estar ahí siempre presente.

Pero sin duda, la leyenda más grande entre todos ellos se está escribiendo ahora: es la del Joaquín el Chapo Guzmán.

Por supuesto no intento hacer una apología de este sanguinario delincuente, pero es evidente que el Chapo Guzmán es un hombre que ha llamado la atención del mundo. Ya sea por sus dotes de escapista, por sus crímenes, o por la construcción de su imperio. Es uno de los pocos criminales incluidos en las listas de la revistaForbes, de los hombres más ricos e influyentes del mundo. Lo incluyó en cuatro ocasiones y en la última, en 2012, estimó su fortuna en 1.000 millones de dólares.

Pero más que su habilidad probada para fugarse en dos ocasionesde las cárceles de alta seguridad  (la primera fue en 2001), lo queel Chapo demuestra es la gran fragilidad del sistema penitenciario mexicano, la gran fragilidad de las instituciones. La gran corrupción que existe en este nuestro país.

Es la corrupción la que ha permitido construir este mito, y no las bromas en todo el mundo que se viralizan en las redes sociales, no los memes, ni la revista Forbes, ni las simpatías que puede generar aquel que se sale con la suya a pesar de las condiciones adversas. Es la corrupción y la impunidad.

Joaquín Guzmán Loera conoce bien cómo activar los mecanismos de la corrupción. Lo ha hecho siempre y esto le ha permitido construir un poderoso cártel de la droga con alcance internacional. Un emporio que corrompe más allá de las fronteras, con presencia en toda América Latina y, por supuesto, en Estados Unidos. Que trafica drogas y lava activos aquí y  allá. El Chapo Guzmán sabe, además, que es imposible perseguir la corrupción desde la corrupción. Esa es su fortaleza.

Más allá de la burla, para el gobierno de México la bochornosa fuga del capo de la droga, del hombre “más vigilado del país”, ha significado un punto de inflexión frente a la sociedad. Su credibilidad está minada, herida, y no parece haber alguien o algo que pueda reaccionar a la altura de las circunstancias.

Por el contrario. Desde Francia, donde se encontraba cumpliendo una visita de Estado, el presidente Enrique Peña Nieto, lejos de asumir la responsabilidad del tremendo golpe, se mostró indignado –como toda la sociedad, dijo- y delegó a su mermado secretario de Gobernación para que viajara a México de inmediato y se encargara de la situación.

Mientras tanto, él y su comitiva, incluido el Secretario de la Defensa Nacional y el de la Marina Armada, se quedaron en París para cumplir con el compromiso. No hubo un reconocimiento de que esa fuga implicaba una crisis de seguridad y, más aún, de credibilidad para el gobierno.

Nota del editor: Mario González es presentador de CNN en Español. Conduce el noticiero CNN México: Perspectivas. Lo puedes seguir en la cuenta de Twitter @MarioCNN. Las opiniones expresadas en este texto pertenecen exclusivamente al autor.

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