5621b0801e0b65a45a7bdf73ecb3e0f7_300x226El que 9 de 18 obispos hayan cumplido los 75 años de edad, entre ellos los monseñores Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, y Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, Arzobispo Metropolitano de Santiago, colocan a la Iglesia Católica en una real encrucijada.

Esto, porque de acuerdo con el Derecho Canónico, el servicio esclesiástico termina una vez cumplidos los 75 años, por lo que deben ser sustituidos, aunque el Vaticano tiene la prerrogativa de extenderle el tiempo en unos dos años, a fin de decidir sobre los nuevos nombramientos.

Entre los monseñores que ya cumplieron el servicio esclesiástico por cuestión de edad, además de López Rodríguez, con 78, y De la Rosa y Carpio, con 75, se encuentran Monseñor Antonio Camilo González, de La Vega, con 76; Rafael Leónidas Felipe Núñez, de Barahona, con 76; Amancio Escapa Aparicio, Obispo Auxiliar de Santo Domingo, con 76; Juan Antonio Flores Santana, Obispo Auxiliar de Santiago de los Caballeros, con 87; Fabio Mamerto Rivas Santos, Obispo Emérito de Barahona, con 82; Jesús María de Jesús Moya, Obispo Emérito de San Francisco de Macorís, con 79, y Pablo Cedano Cedano, Obispo Auxiliar de Santo Domingo, con 78.

Excepto los monseñores Francisco Ozoria Acosta, Freddy Antonio de Jesús Martínez, Diómedes Espinal de León, Julio Corniel Amaro y Víctor Emilio Masalles Pere, los demás obispos ya pasan de los 70 años.

Igualmente, una gran cantidad de los sacerdotes en servicio esclesiástico ya han cumplido los 75 años o están por cumplirlos, por lo que también deberán presentar renuncia.

Se avizoran cambios

Ante el hecho, los obispos se encuentran inmersos en la selección de quienes van a sustituir a los que ya han cumplido con el servicio esclesiástico, el cual caduca por transcurso del tiempo, renuncia, traslado, privación y remoción.
El cuadro presentado en el episcopado implica de hecho un cambio generacional dentro de la Iglesia, y con ello una probable reorientación de ésta en cuanto a su relación con la sociedad.

Aunque bajo inspiración divina, los obispos como humanos no escapan a lo terrenal y es en dicha selección en donde se desarrolla una sutil pero real lucha de visiones e intereses, entre quienes se identifican con el pensamiento de Francisco y los postulados del Concilio Vaticano II que impulsó por una Iglesia Social identificada con los pobres, y quienes defienden el conservadurismo que caracterizó los papados de San Juan Pablo II y Benedicto XVI, Papa Emérito.

Estas visiones encontradas han estado presentes en todos los estamentos de la Iglesia, tanto a nivel de obispos como de sacerdotes y laicos.
Meros reflejos de ello son las posturas públicas reveladas en los medios de comunicación sobre temas tan diversos como la ecología, la corrupción administrativa, la forma de combatir la delincuencia, e incluso la pederastia y abusos contra menores por parte de sacerdotes.

La más reciente y fundamental contradicción en el obispado criollo se presentó a propósito de la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional y que define cómo se adquiere la nacionalidad: a pesar de la defensa a dicha sentencia por parte del Cardenal López Rodríguez y otros jerarcas de la Iglesia, otros obispos gestionaron una salida humanitaria, y su postura no solo llegó hasta el Palacio Nacional, sino que su eco fue escuchado en el Vaticano.

En efecto, el crecimiento cualitativo y cuantitativo que experimentó la Iglesia durante el papado de Paulo VI y el empuje de los mandatos del Concilio Vaticano II, el surgimiento de una “Iglesia de los Pobres” expresada en la Teología de la Liberación, de repente se detuvo e inició una marcha hacia atrás y el retroceso en la medida que San Juan Pablo II y Benedicto XVI fueron desmontando dichos mandatos, restándole participación social activa a la Iglesia e ideológicamente identificándola con la derecha y los grupos de poder más conservadores. El resultado: una dramática disminución de su feligresía.

El discurso y la postura de Francisco avizoran que la Iglesia se aboca a cambios profundos, para lo cual el papel que jueguen los futuros obispos y sacerdotes es fundamental, y en ese contexto lo ideal para el Papa es que compartan su visión del mundo en función de los propósitos de Dios para sus hijos en la tierra.

Esta postura no es de sorprender en el Papa Francisco, toda vez que es uno de los redactores de Aparecida, documento en el cual la iglesia expresa su opción preferencial por lo pobres y en cuyo texto se advierte la sensibilidad latinoamericana.
Y aunque las promociones de los nuevos obispos se escogen de ternas diseñadas por la Conferencia del Episcopado y presentadas al Vaticano por el Nuncio Apostólico, lo lógico es que se decida por el perfil que más se identifique con el pensamiento y los planteamientos del Papa Francisco, que va definiendo una nueva Iglesia, menos conservadora y más participativa e identificada con los problemas que día a día enfrentan los pueblo.l

Cardenal

Nicolás de Jesús López Rodríguez
Arz. metropolitano de Santo Domingo

Ordenado el 18 de marzo de 1961, en La Vega. Elegido y nombrado Obispo de San Francisco de Macorís por el Papa Pablo VI, el 16 de enero de 1978. Consagrado el 25 de febrero de 1978, por el Cardenal Octavio Antonio Beras Rojas, Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo.

Francisco: Nueva Iglesia

Francisco ha llamado a los sacerdotes y laicos a parecerse más a Jesús, Hijo de Dios hecho Hombre, mezclándose con los pueblos y siendo parte de las soluciones a los problemas del diario vivir, a enfrentar la corrupción, a ser tolerantes con lo diferente, como es el caso de los homosexuales, a quienes identifica como criaturas e hijos de Dios. En lo personal, Francisco favorece que las personas divorciadas deben comulga y para él no es cristiano quien va a misa los domingos y comulga, y cuando sale de la parroquia se transforma en un ogro en la casa e infunde temor en su familia y sus compañeros de trabajo, además de ser indiferente a lo que acontece en el vecindario.

Lo que significa para la PUCMM

Como parte de las contradicciones entre estas dos visiones se encuentran la dirección de instituciones de la Iglesia, como la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, que  se define como una institución católica, no estatal, de servicio a la comunidad. Al ser fundada el 9 de septiembre de 1962 por la Conferencia del Episcopado Dominicano, a ella pertenece y depende de la Iglesia Católica. Ya también su rector, Monseñor Agripino Núñez Collado, ha caducado en el servicio esclesiástico.

Bajo la rectoría de Núñez Collado, la PUCMM y Santiago han adquirido un peso determinante en las esferas social, económica y política del país, y la cuestión está en cómo a través del nuevo Arzobispo de Santiago, a su vez Gran Canciller de la Universidad, la academia continúe fungiendo como la “playmaker” o armadora del “Establisment” santiaguero y, en alguna medida, también del país. Es en esta tesitura que teniendo sobre la mesa la terna para escoger al nuevo rector, la Conferencia del Episcopado Dominicano no se ha podido poner de acuerdo al respecto.

Obispos que pasan de los 75 años

Ramón Benito de la Rosa y Carpio
Arzobispo metropolitano de Santiago

Ordenado el 23 de enero de 1965. Recibió la Ordenación episcopal del Papa Juan Pablo II. En 1995 fue nombrado Obispo de La Altagracia y en 2003 designado Arzobispo Metropolitano de Santiago.

Pablo Cedano Cedano
Obispo auxiliar de Santo Domingo

Ordenado el 02 de julio de 1967 en el antiguo Santuario Mariano de Higüey. El 31 de mayo del 1996 fue designado Obispo titular de Vita, Auxiliar de Santo Domingo, y el mismo año la consagración episcopal.

Juan Antonio Flores Santana
obispo auxiliar de Santiago

Ordenado el 12 de julio de 1953. El 24 de abril del 1966, fue designado segundo Obispo de La Vega. El 13 de julio de 1992, el Papa Juan Pablo II, lo transfirió a la sede episcopal de Santiago.

Amancio Escapa Aparicio
Obispo auxiliar de Santo Domingo

Ordenado de sacerdote el 22 de abril de 1962 en Salamanca. Naturalizado dominicano por decreto presidencial. Elegido Obispo titular de Cene y nombrado Auxiliar de Santo Domingo el 31 de mayo de 1996.

Fabio Mamerto Rivas Santos
obispo emérito de Barahona

En1976 fue ordenado Obispo, primer Pastor de la Diócesis de Barahona. A partir del año 2000 dirige la pastoral de ecología y medio ambiente de la iglesia, cumpliendo con su misión de proteger la naturaleza.

Antonio Camilo González
Obispo de La Vega

Ordenado presbítero el 1ro de julio de 1962. En 1992 fue nombrado tercer Obispo de La Vega y recibió la ordenación episcopal el 8 de diciembre del mismo año, tomando posesión el mismo día de su sede episcopal.

Rafael Leónidas Felipe Núñez
Obispo de Barahona

Ordenado el 25 de marzo de 1965. Designado segundo Obispo de Barahona por el Papa Juan Pablo. Recibió la ordenación episcopal el 22 de enero del año sucesivo, y el mismo día tomó posesión.

Jesús María de Jesús Moya
Obispo de San Francisco de Macorís

Elegido Obispo titular de Maxita y nombrado Auxiliar de Santiago en 1977. Recibió la Ordenación episcopal el mismo año. Juan Pablo II lo designó segundo Obispo a la Sede de San Francisco de Macorís.

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