Los enfrentamientos entre los manifestantes y la policía ucrania se reanudaron este jueves en el centro de Kiev con gran violencia pese a la tregua pactada entre el presidente Víctor Yanukóvich y los líderes de la oposición. La agencia Reuters informa de que hay al menos 21 víctimas mortales, todas ellas civiles, por los nuevos choques. Sus cadáveres yacen en la plaza de la Independencia. France Presse eleva a 25 el recuento.

Centenares de opositores radicales hicieron retroceder a las fuerzas antidisturbios que rodeaban la plaza de la Independencia, de la que retomaron el control. Sobre las nueve de la mañana, columnas de manifestantes organizadas subieron la cuesta de la calle Instituto en dirección al barrio del Gobierno sin que las fuerzas del orden público y las tropas de Intervención especial pudieran contenerlos mediante el uso de mangueras de agua y gases lacrimógenos. Los grupos opositores están tratando de alcanzar el parlamento, que ha sido desalojado. «Nos han pedido evacuarnos con urgencia», dijo a los medios locales el diputado Vladímir Litvín al abandonar la sede del Legislativo.

Los edificios de Correos, ministerio de Agricultura y Ayuntamiento de Kiev fueron tomados por los manifestantes el miércoles. En el caso de Correos, es la primera vez, en el caso de Ayuntamiento y Agricultura, la segunda.

El nuevo estallido de violencia se produjo poco después de que el Ministerio del Interior denunciara que un francotirador apostado en los altos de un edificio situado junto a la plaza de la Independencia (el Maidán) había herido a más de veinte efectivos de las fuerzas de seguridad. Otras fuentes señalaron a este diario que la violencia empezó tras un intento de las fuerzas del orden de desalojar un edificio ocupado, a lo que los manifestantes se opusieron violentamente.

Este nuevo brote de violencia se produce en un día en el que la Unión Europea (UE) analiza la posibilidad de imponer sanciones económicas y diplomáticas a Ucrania por la violencia que ha causado al menos 28 muertos, según el último recuento del ministerio de Sanidad. Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE, convocados de urgencia por la alta representante de la Unión, Catherine Ashton, se reunirán esta tarde.

Para esta mañana estaba previsto que los ministros de Exteriores de Francia, Alemania y Polonia se reunieran con líderes políticos en Kiev para conocer de primera mano la situación en el país, y después informar de ello a sus colegas de los demás países europeos.

Los líderes comunitarios han condenado el uso de la violencia como manera para resolver una crisis política e institucional, así como la violación de derechos humanos.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, se declaró «sorprendido» y «consternado» por la evolución de la crisis y dejó claro que «el liderazgo político de un país tiene la responsabilidad» de garantizar la protección necesaria de los derechos y libertades fundamentales.

Barroso también conversó por teléfono con el presidente ucraniano a quien confirmó la disposición de la UE a ayudar al país, pero le avisó de que actuará con firmeza ante el deterioro de la situación.

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, avanzó el miércoles que la UE «responderá al deterioro de la situación en Ucrania con medidas concretas», y especificó que se examinarán «medidas como las sanciones financieras y las restricciones de visados a los responsables del excesivo uso de la fuerza».

Las sanciones que acuerde la UE tendrán que aprobarse por unanimidad y van desde la congelación de bienes y la prohibición de visado para viajar a territorio de la Unión a personalidades del Gobierno de Yanukóvich o responsables de actos de violencia, hasta un embargo de armas y de material que pudiera utilizarse en la represión, indicaron fuentes comunitarias.

También dijeron que «todas las opciones están sobre la mesa» y que las medidas restrictivas pueden acordarse «en un tiempo relativamente corto», para entrar en vigor después de ser publicadas en el Diario Oficial de la UE.

A favor de aplicar sanciones a Ucrania se han pronunciado ya Francia, Alemania, Polonia, Austria, Bélgica o Suecia, mientras que otras delegaciones han mostrado una reacción más tibia y aún insisten en mantener abierto el canal del diálogo con los líderes ucranianos.

La violencia en Kiev, la capital ucraniana, donde ha habido decenas de heridos de bala en ambos bandos, comenzó el martes durante la marcha de miles de manifestantes hacia la Rada Suprema (Parlamento ucraniano), después de que entrara en vigor la amnistía de todos los detenidos en las protestas de los últimos tres meses.

Sin embargo, esta noche ni la policía antidisturbios, que mantiene acordonada la plaza de la Independencia (el Maidán), ni los manifestantes opositores que la defienden, emprendieron acciones.

La tregua fue anunciada a última hora del miércoles después de una reunión entre Yanukóvich y los líderes de los tres partidos opositores con representación parlamentaria, celebrada en medio de fuertes presiones de la comunidad internacional para poner fin a la violencia en esta antigua república soviética.

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