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viernes, septiembre 4, 2026
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Puerto Plata, afortunada frente al sargazo: su ubicación le da ventaja en el Caribe

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DIARIO PUERTO PLATA.-Por B. Durán

En medio de una temporada especialmente complicada para numerosas playas del Caribe, Puerto Plata parece estar corriendo con suerte. No se trata simplemente de buena fortuna: su ubicación en la costa norte de la República Dominicana, abierta al océano Atlántico y sometida a condiciones de corrientes y vientos diferentes a las que impactan otras zonas del Caribe, le ha permitido mantenerse relativamente favorecida frente a las grandes acumulaciones de sargazo.

La diferencia adquiere mayor importancia en momentos en que esta macroalga se ha convertido en una verdadera preocupación para destinos turísticos de México, las Antillas y la propia República Dominicana.

Para entender el impacto humano basta ponerse por un momento en el lugar del visitante. Una familia puede ahorrar durante meses para pasar cinco o siete días frente al mar. Compra sus boletos, reserva un hotel y llega soñando con aguas transparentes y arena limpia. Encontrarse con enormes cantidades de algas en descomposición, dificultades para entrar al agua y fuertes olores puede cambiar completamente la experiencia de esas vacaciones.

Por eso el sargazo ya no es únicamente un asunto medioambiental. Es también un problema turístico, económico y de imagen para los destinos.

Y ahí es donde Puerto Plata posee hoy una ventaja que debe saber cuidar y comunicar.

Una situación regional cada vez más seria

El fenómeno tiene dimensiones que obligan a tomarlo en serio. Datos citados por EFE a partir de información de la Universidad del Sur de Florida indican que unos nueve millones de toneladas métricas de sargazo se acumularon en la zona del Caribe correspondiente a República Dominicana y Puerto Rico entre enero y el 30 de junio de 2026, frente a 8.3 millones durante el mismo período de 2025 y apenas 1.2 millones en igual lapso de 2024.

No estamos, por tanto, ante un problema pequeño ni exclusivo de una playa.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente ha advertido que las grandes arribazones dejaron de ser fenómenos aislados y se presentan de manera recurrente desde el Caribe mexicano y Centroamérica hasta República Dominicana, Guadalupe, Barbados, Granada y Colombia. En mayo de 2025 se detectó un récord de 37.5 millones de toneladas métricas de sargazo en el Atlántico, el nivel más alto registrado desde que comenzó el monitoreo en 2011.

En República Dominicana, la preocupación es igualmente real.

Precisamente, este *3 de septiembre de 2026, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales informó de un operativo nacional ante la presencia masiva de sargazo en la región Este. Técnicos oficiales inspeccionaron más de 15 instalaciones hoteleras desde Uvero Alto hasta Cabeza de Toro y el Gobierno trabaja en propuestas para establecer sistemas de monitoreo satelital y barreras en playas vulnerables.

Es decir, mientras Puerto Plata disfruta de una situación más favorable, otras importantes zonas turísticas del país están destinando recursos humanos y económicos a contener un fenómeno que afecta directamente el producto de sol y playa.

México evidencia la magnitud del desafío

Uno de los ejemplos más impresionantes está en el Caribe mexicano.

Destinos tan conocidos internacionalmente como Cancún, Playa del Carmen, Tulum, Puerto Morelos y Mahahual, en Quintana Roo, han tenido que convivir con arribazones que obligan a utilizar embarcaciones especiales, kilómetros de barreras, equipos de recolección y personal dedicado permanentemente a combatir el problema.

La secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, Alicia Bárcena, ofreció recientemente una explicación que permite comprender mejor lo que está ocurriendo.

Bárcena señaló que el sargazo encuentra condiciones para una reproducción masiva en áreas del Atlántico tropical y posteriormente las corrientes marinas y los vientos lo transportan hacia el Caribe, donde termina afectando playas, biodiversidad y turismo. Advirtió, además, que lo que anteriormente se veía como un fenómeno de determinados meses se está convirtiendo en una situación de duración mucho mayor.

Los números mexicanos ayudan a dimensionarlo: según las autoridades de ese país, durante determinados momentos de 2026 han circulado por el Caribe mexicano entre 40,000 y más de 90,000 toneladas de sargazo diariamente, estimándose que aproximadamente un 10 % termina recalando en las costas de Quintana Roo. Para finales de julio, México había recogido más de 96,000 toneladas durante el año.

La explicación científica es más compleja que atribuir el fenómeno a una única causa. Naciones Unidas señala entre los factores estudiados el calentamiento del océano, el exceso de nutrientes provenientes de fertilizantes agrícolas y aguas residuales, grandes descargas fluviales y otros cambios ambientales que favorecen la proliferación y desplazamiento del sargazo.

Cuando esas grandes masas llegan a tierra y comienzan a descomponerse, dejan de ser solamente algas flotantes. Pueden generar malos olores, reducir el oxígeno de aguas costeras y perjudicar ecosistemas, pesca y actividad turística.

¿Y por qué Puerto Plata ha tenido más suerte?

La ubicación cuenta.

El propio Clúster Turístico del Destino Puerto Plata ha explicado que, gracias a su posición geográfica, el destino no suele registrar las grandes concentraciones de sargazo observadas en otras zonas. En un comunicado oficial emitido ante un avistamiento en la costa norte, el Clúster precisó que pueden producirse acumulaciones puntuales, especialmente durante meses de mayor temperatura, pero destacó la situación favorable del destino.

Esa aclaración es importante porque una promoción turística responsable tampoco debe decir que Puerto Plata es absolutamente inmune al fenómeno.

No lo es.

El pasado agosto, por ejemplo, el Ayuntamiento de Puerto Plata y Coraapplata tuvieron que retirar una acumulación de sargazo en La Puntilla del Malecón, luego de que su descomposición provocara fuertes olores. Las autoridades determinaron que el hedor que preocupaba a ciudadanos y visitantes procedía del material orgánico acumulado y no de una avería del sistema de aguas residuales.

Además, este año se han observado arribazones incluso en zonas de Samaná que históricamente habían estado menos expuestas, como Las Galeras y Las Terrenas. Es una advertencia de que las corrientes cambian y de que ningún destino costero debe asumir que estará permanentemente libre del fenómeno.

Precisamente, reconocer esos episodios fortalece, y no debilita, el argumento de Puerto Plata.

Porque una cosa es recibir ocasionalmente algas llevadas por las corrientes y otra muy diferente es enfrentar durante largos períodos las enormes masas que obligan a instalar barreras, desplegar embarcaciones y realizar limpiezas permanentes en las zonas hoteleras.

Hasta ahora, Puerto Plata se encuentra del lado favorecido de esa comparación.

Una ventaja turística que vale oro

Para un destino que compite por visitantes internacionales, esa diferencia puede convertirse en un poderoso argumento de promoción.

Puerto Plata dispone de Playa Dorada, Sosúa, Cabarete, Cofresí, Costámbar, Playa Alicia, Encuentro, Punta Rucia y La Ensenada, además de una oferta que va mucho más allá de bañarse en el mar.

Ahí están el centro histórico, la montaña Isabel de Torres, los 27 Charcos de Damajagua, su gastronomía, excursiones, deportes acuáticos, vida cultural y las terminales de cruceros.

Eso permite proyectar algo particularmente importante: Puerto Plata puede disfrutarse durante todo el año.

No hay que venderla prometiendo que jamás aparecerá sargazo, porque la naturaleza no permite ofrecer semejante garantía. La propuesta es más sólida: mientras otras costas presentan una exposición considerablemente mayor, Puerto Plata cuenta con una ventaja geográfica natural y, al mismo tiempo, con suficientes atractivos para que la experiencia del visitante no dependa exclusivamente de una playa.

En turismo, esa combinación tiene enorme valor.

La suerte también hay que cuidarla

Pero tener una ventaja natural no significa cruzarse de brazos.

Puerto Plata necesita mantener vigilancia sobre su litoral, acelerar la respuesta ante acumulaciones puntuales, cuidar la limpieza de las playas y evitar que residuos sólidos lleguen al océano. De hecho, recientemente las biobardas instaladas en el Malecón volvieron a recoger grandes cantidades de plásticos arrastrados por las lluvias, otro desafío ambiental que requiere atención permanente.

Porque sería contradictorio presumir de una costa poco afectada por el sargazo mientras permitimos que la basura termine perjudicando aquello que la naturaleza nos está ayudando a preservar.

Puerto Plata está teniendo suerte frente al sargazo, sí. Pero esa suerte tiene una explicación geográfica y también representa una responsabilidad.

Mientras destinos del Caribe destinan millones a retirar toneladas de algas y algunos turistas revisan las condiciones de las playas antes de decidir dónde pasar sus vacaciones, Puerto Plata tiene delante una oportunidad extraordinaria.

Una oportunidad para presentarse no atacando ni comparándose de manera desleal con otros destinos dominicanos, sino resaltando una realidad favorable:

Puerto Plata sigue abierta al visitante, conserva playas atractivas y posee una diversidad que permite disfrutarla prácticamente en cualquier época del año.

La naturaleza, por ahora, le está dando una mano.

El desafío es saber aprovechar esa ventaja sin abusar de ella: proteger nuestras playas, mantenerlas limpias y decirle al mundo que en la costa norte dominicana todavía existe un Caribe que vale la pena descubrir.

B. Durán
Comunicador y periodista del área turística

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